ED GEIN

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

ED GEIN

Mensaje por Cinemelomanoman el Mar 10 Jul 2012 - 10:59

Os dejo este peculiar personaje, Ed Gain la verdadera historia de la masacre de texas donde podran conocer al asesino mas brutal de los años 70 y 80 llamado Ed Gein el carnicero de Travis Texas.

CLAPTON

Y demás monstruos humanos.

Cinemelomanoman
GENIO
GENIO

Cantidad de envíos : 178
Reputación : 257
Fecha de inscripción : 31/03/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: ED GEIN

Mensaje por BUSTER el Miér 11 Jul 2012 - 10:08

En esta web, una amplia información de este monstruo. Y en esta otra
web, una de tantas películas basada en la vida de este carnicero.
CLAPTON

BUSTER
ADMINISTRADOR
ADMINISTRADOR

Cantidad de envíos : 1009
Reputación : 1045
Fecha de inscripción : 17/10/2009

http://cinemaniaymelomania.forogratuito.net

Volver arriba Ir abajo

“La Matanza de Texas”: la historia real

Mensaje por HAROLD el Lun 18 Mayo 2015 - 17:50

En Supercurioso te presentamos una vez películas de terror basadas en hechos reales. Siguiendo con este tema hoy queremos que conozcas la historia que inspiró la película “La Matanza de Texas” ¿Te atreves a descubrirla con nosotros?

La historia que inspiró “La Matanza de Texas”

Es difícil olvidar la que fue la primera de toda una serie de películas que siguieron con el terror provocado por Leather Face : “The Texas Chainsaw Massacre” (1974).


Cuando se estrenó esta película se dijo (de hecho, el mismo film lo asegura) que estaba basada en hechos reales. Esta afirmación fue un poco demasiado atrevida, ya que no es exactamente así. No obstante, si es cierto que existió un caso realmente espeluznante que inspiró al célebre asesino de esta serie de películas. ¿Quieres conocerlo?

El macabro asesino Ed Gein

El director de “La Matanza de Texas” (1974) asegura que supo de la historia de Ed Gein cuando aún era muy joven y que no fue hasta más tarde que se percató de que habían sido las acciones de este asesino las que inspiraron parte de la historia contada en su film.

¿Quién era Ed Gein?

Este asesino fue bautizado como “El carnicero de Plainfield” y fue condenado por haber cometido crímenes entre 1954 y 1957. ¿De qué se le acusó? Del asesinato de dos mujeres. Además de macabras acciones que consistían en desenterrar cadáveres del cementerio para, atentos, crearse un traje y decorar su casa con partes de los cuerpos. ¿De decoración? Te preguntarás. Esta terrible costumbre pudieron comprobarla los dos policías que acudieron a casa de Ed Gein para arrestarlo como sospechoso de la muerte de una mujer desaparecida.

Cuando llegaron al hogar de Gein, éste parecía no estar en casa, pero tenían permiso para entrar en su morada y así lo hicieron.

Entrar en la casa de Ed Gein y…

Salir despavoridos. Lo que vieron en aquella casa ocuparía sus peores pesadillas para siempre. Parte del mobiliario del hogar de Gein estaba hecho con huesos y piel humanos. Algunos cráneos estaban situados en la cocina, como cuencos y en otras partes de la casa, como ceniceros. También había huesos humanos que servían de mango para los cubiertos. Las lámparas, algunas máscaras (¡ah, Leather Face!) y piezas de ropa estaban hechos de piel humana, igual que el forro de las sillas. Lo que más impactó a estos dos oficiales fue encontrar lo que creyeron que era un cuerpo de ciervo colgado para ser despedazado y que resultó ser el cuerpo de la mujer de cuyo asesinato se culpaba a Ed Gein. Más tarde encontrarían la cabeza de la mujer guardada en una bolsa.

Gein no pareció a los policías un asesino común. No sólo había matado a sus víctimas, sino que había todo un ritual detrás de su comportamiento. Conservaba partes del cuerpo, desenterraba cadáveres para tomar piezas de los mismos y tenía restos de carne humana en una sartén. Todo esto les llevó a pensar que quizá Gein había incluso practicado canibalismo (lo cuál lo convertía en un personaje todavía más demente) y que podía haber alguna razón (que no justificaba nada) que pudiera haber llevado al asesino a tales prácticas.

Cuando encontraron a Gein

Gein reconoció el asesinato de la primera mujer que buscaban y también el de otra chica que había desaparecido tres años atrás. ¿Por qué había cambiado su forma de actuar si hasta el momento parecía haber estado únicamente profanando tumbas? Al parecer Gein confesó que estas mujeres tenían las mismas proporciones que su madre y que se había sentido incapaz de esperar a que murieran para terminar su proyecto. ¿A qué proyecto se refería? Te preguntarás. Gein decía echar tanto de menos a su madre que estaba creando un traje con piel femenina (incluidos pechos y genitales) para parecerse más a ella (te suena de algo? “El silencio de los corderos”, ¿quizá?).

Su traje estaba casi terminado y para cuando las conoció estaba empezando a llegar a la conclusión de que la piel muerta no era suficientemente flexible. Quería convertirse en su madre y estaba completando un vestido de piel para conseguirlo. De hecho, reconoció haber paseado con este traje durante algunas noches.

Usaba sal como forma de preservación, así como papel para rellenar las pieles y evitar que se secasen demasiado. Hasta el momento de los asesinatos, Gein “se limitaba” a estar atento a las muertes de mujeres que ocurrían en los alrededores, para acudir lo antes posible al cementerio y recuperar sus cuerpos.

Tras su detención se le diagnosticó esquizofrenia. Murió en un psiquiátrico una década después de ser arrestado. Como ves, Gein no usaba una sierra mecánica, no obstante sí que llevaba una máscara de piel y desenterraba cadáveres. Además de tener una casa decorada muy macabramente. ¿Adivina qué parte de la casa no tenía esta terrible decoración? La habitación de la difunta madre de Gein, que permanecía intacta.

HAROLD
ADMINISTRADOR
ADMINISTRADOR

Cantidad de envíos : 229
Reputación : 295
Fecha de inscripción : 02/06/2010

Volver arriba Ir abajo

Ed Gein, el carnicero de Plainfield que inspiró “La matanza de texas”.

Mensaje por Juan Nadie el Miér 6 Abr 2016 - 19:33


Advertencia: El caso que se dispone usted a leer, contiene material y fotografías bastante fuertes sobre el caso de Ed Gein, el carnicero de Plainfield, que inspiró a películas como “Psicosis“, “La matanza de Texas” o la novela (y posteriormente película) “El silencio de los corderos“. Un material sin duda indispensable para entender el caso. Por eso, pido disculpas a los lectores más sensibles

Ed Gein (Edward Theodore Gein) fue un asesino y ladrón de tumbas estadounidense (27 de agosto de 1906 – 26 de julio de 1984) que inspiró la película La Matanza de Texas.

Hay toda una investigación de fotos de su casa. Tenía cara tímida, pero tras esa cara se escondía un terrible asesino.

Únicamente se probaron dos asesinatos cometidos por él (los de Mary Hogan y Bernice Worden), pero debido a su afición a conservar cadáveres (tanto los de sus víctimas como los que desenterraba) y a fabricar con ellos mobiliario y ropa, se generó un gran impacto alrededor del descubrimiento de sus crímenes. Al haber cometido menos de tres asesinatos no encaja en la definición tradicional de asesino en serie. Pese a ello sus actos despertaron gran interés en la sociedad y sirvieron de base para muchas obras de ficción.

Aparentemente era un hombre inofensivo… pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis.

En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en “la taberna de los Hogan” a echar un trago en esa fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido.

La casa de Ed Gein.
El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.

Bajo el aspecto de debilidad y timidez de este asesino se escondía un caníbal asesino.
Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein.

Noticia del arresto de Ed.
Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.

Souvenir de la casa de Ed.
El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber que decir.

En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: “No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja”. El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él…

Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de madre austera y fanática religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se emborrachaba y pegaba a sus dos hijos.

Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a sus hijos, e incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre.

Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su hijo. Así durante treinta y nueve años hasta que la mujer moría víctima de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente, reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía.

El descubrimiento fue llevado a cabo por los agentes de la policía que investigaban la desaparición el 17 de noviembre de 1957 de Bernice Worden, dependiente de la ferretería de Plainfield (Wisconsin), sospecharon que Ed Gein estaba implicado en el caso. Cuando entraron en su casa, encontraron el cuerpo de Worden colgado de los tobillos, decapitado y abierto por el torso. Entre otros macabros hallazgos, encontraron también diez cabezas de mujer a los que les había quitado la parte superior, pantallas de lámparas y asientos hechos de piel humana, platos de sopa hechos con calaveras, más calaveras en los postes de su cama, órganos en el frigorífico, un collar de labios humanos, una caja de zapatos con nueve vaginas, y muchos más objetos hechos de partes de cuerpos humanos. Todos estos objetos fueron fotografiados y destruidos.

Se cree que su madre Augusta se esforzaba por impedir cualquier influencia ajena a la suya propia sobre sus dos hijos, fue en parte lo que causó su trastorno mental. Augusta fue el último miembro de la familia cercana de Ed en morir en 1945, y este tapió por algún motivo su habitación.

La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo… el libro de contabilidad. En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante.



Dos oficiales de la policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago que colgaba del techo.

Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa.


El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado.

No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa…


Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y empleados como cuencos.

Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.

Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein, etc.

Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.

La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada… la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer.

Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).

Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.

El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue arrestada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: ¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas!

En su casa guardaba varias cabezas casi intactas, además elaboraba muebles con la piel y huesos de los cadáveres, asimismo se elaboró prendas de vestir como un chaleco con la piel humana de sus víctimas.

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.

El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la criminología. Voyeurismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad.

Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.

Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles razones de su comportamiento patológico, supusieron que se trataba de un caso de “complejo de Edipo”, que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.

Al ser interrogado, Ed Gein admitió que abría las tumbas de mujeres recientemente fallecidas y robaba los cuerpos, llevándolos con su furgoneta a su casa donde curtía las pieles para hacer sus posesiones. También admitió haber asesinado a Mary Hogan, una camarera desaparecida desde 1954. Nunca fue probado ni admitido por él que cometiera canibalismo, y también negó haber tenido relaciones sexuales con los muertos, aduciendo que “Olían muy mal”.

Mientras Ed Gein se encontraba detenido, su casa ardió hasta los cimientos, seguramente a causa de un incendio provocado. Su furgoneta fue subastada y el comprador hizo negocio con ella llevándola de tour por varias ciudades, y cobrando por ver su interior lleno de sangre y restos humanos.

Fue declarado enfermo mental y tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, ya que pasó el resto de sus días en una institución psiquiátrica donde se destacó por su buen comportamiento, un paciente modelo, y falleció en el verano de 1984 (26 de julio) a la edad de 77 años por insuficiencia respiratoria.

En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre...


Juan Nadie
ESTRELLA
ESTRELLA

Cantidad de envíos : 146
Reputación : 232
Fecha de inscripción : 10/01/2011

Volver arriba Ir abajo

Re: ED GEIN

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 8:36


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.