Bob Fosse, el genio del musical

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Bob Fosse, el genio del musical

Mensaje por Leguineche el Lun 2 Jul 2012 - 11:37

Hace 85 años del nacimiento del creador de ‘Cabaret’ y ‘Chicago’ y 25 de su muerte. Broadway le homenajeará durante todo el año.

No puede entenderse el género musical sin la vital aportación que hizo al mismo Bob Fosse. Tanto en Broadway como en el cine. En el teatro, porque convirtió la escena en puro espectáculo, en una eclosión de luz, color y magnetismo que transformó definitivamente el musical moderno en la ópera del siglo XX.

Y en el cine, porque supo aportar a un género crepuscular y en crisis económica que vivía atormentado por la ñoñería de Sonrisas y lágrimas y Funny Girl –y pese a las grandísimas West Side Story y My Fair Lady–, toda la grandeza que había tenido en los años treinta y cuarenta. Fosse resucitó la idea de Fred Astaire de otorgar a los números musicales narrativa para que no fueran un mero momento onírico e intrascendente de la trama como ocurría en los cincuenta con Un americano en París o Cantando bajo la lluvia. Quiso que los números ayudasen a la historia, sí, pero llenándolos de espectáculo, del burlesque y el vodevil que él adoraba.

Su carrera en el cine empezó en los cincuenta, cuando ya era un renombrado bailarín de Broadway y Stanley Donen le fichó para The Pajama Game en 1957 y de Malditos yankis en 1959. Fosse tardaría 10 años en atreverse con la dirección en Noches de la ciudad, película basada en Las noches de Cabiria de Fellini, sobre una prostituta de gran corazón que sueña con el verdadero amor. Su fracaso en taquilla sólo precipitó la huida de Fosse a Broadway, donde empezaría a fraguar la que es su verdadera y más importante aportación al mundo del cine: Cabaret.

En 1972, el cineasta reclutaba a Liza Minelli, una actriz cuya mayor hazaña había sido ser hija de Judy Garland y Vincent Minelli; al televisivo Joel Gray y a uno de los actores del momento, Michael York, para crear un iconoclasta retrato de la Alemania nazi. Juntos hicieron algo que nadie se había atrevido desde que en los treinta Von Strenber realizara El ángel azul y G. W. Pabst, La comedia de la vida.

Cabaret cuenta los alegres días del Berlín de principios de los treinta, cuando Alemania se había recuperado de la Gran Guerra, y los oficiales del Ejército y los matrimonios adinerados pasaban las noches bebiendo y bailando en el Kit Kat Club, un refugio idílico donde la explosiva Sally Bowels y un ambiguo maestro de ceremonias hacen olvidar las tristezas de la vida. La película fue un éxito rotundo y cambió el concepto de musical para siempre. Sus ocho Oscar –incluido el de Mejor Director, que Fosse le arrebató a Coppola por El Padrino– así lo avalan.

En 1979, un Fosse engrandecido y de moda realizaba Empieza el espectáculo (All that jazz), una obra semiautobiográfica sobre su vida y posible muerte con tintes de nuevo fellinianos en la que transgredía las propias normas del musical que él había reinventado para asumir riesgos formales que buscaban, a través de la danza, la formas más delirantes de expresión. Y lo logró.

Por esas dos genialidades se le perdona aquel pequeño monumento al mal gusto que hizo en el 83, Star 80, sobre la vida de Dorothy Stratten, trágica modelo de Playboy; y aquel incomprendido y maltratado Lenny, atípico biopic sobre el comediante Lenny Bruce con un enorme Dustin Hoffman como protagonista.

Murió deprisa y a destiempo, fulminado de un infarto paseando por Washington. Se quedó sin llevar al cine Chicago, un libreto que acabaría maltratando Rob Marshall en 2002. Pero su esencia la dejó para la historia, al igual que aquellos sibilantes movimientos haciendo de serpiente en El pequeño príncipe de Donen que acabarían inspirando a Michael Jackson 10 años después, y el famoso Mexican breakfast interpretado por su mujer Gwen Bardon, que fue la base –para muchos plagio– del Single Ladies de Beyoncé.

Supo reírse del drama de la vida y supo hacerlo bailando, extrayendo de cada instante todo el meollo. Y acuñó para el recuerdo una frase que es casi dogmática para los bailarines del musical moderno: “Trabaja como si no necesitaras el dinero y baila como si nadie te observara”.

Cuando rodó ‘Cabaret’ en 1972 no sabía que estaba revolucionando el género musical para siempre. Sin la casi desconocida Liza Minelli no habría sido posible.

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Re: Bob Fosse, el genio del musical

Mensaje por Juan Nadie el Lun 2 Jul 2012 - 11:39

Hombre no sé si será un genio a la altura de Vincent Minelli o George Cukor, los dos grandes entres los grandes de toda la historia del 7º arte. Pero reconozco que Cabaret sí puede ser una obra maestra.

Juan Nadie
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