Adiós a la actriz y cantante Paquita Rico

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Adiós a la actriz y cantante Paquita Rico

Mensaje por CHARLIE el Lun 10 Jul 2017 - 12:13

La célebre intérprete y folclórica sevillana fallece a los 87 años en la clínica Infanta Luisa "por complicaciones propias de su edad".


"La rosa más sevillana", la actriz y cantante Paquita Rico, inolvidable protagonista junto a Vicente Parra de la película ¿Dónde vas, Alfonso XII?, falleció este domingo a los 87 años de edad como consecuencia "de complicaciones derivadas de su avanzada edad", según declaró a Europa Press un portavoz de la familia de la artista. En concreto, Francisca Rico Martínez murió en torno a las 19:40 en el hospital Infanta Luisa de la capital andaluza tras irse "apagando poco a poco". Murió acompañada por sus familiares directos, que en atención a la "discreción" que marcó su trayectoria artística y vital anunciaron su intención de celebrar "en la intimidad" sus exequias en el cementerio de San Fernando.

Nacida como Francisca Rico Martínez el 13 de octubre de 1929en la sevillana calle Pelay Correa de Triana, la actriz debutó como artista en la sala de fiestas Manigua de la calle Betis. Muy pronto la familia se mudó a la calle Fabié, entre Pureza y Rodrigo de Triana, en cuyo número 8 luce el azulejo que la ciudad le dedicó en 2010, durante la alcaldía de Alfredo Sánchez Monteseirín. Allí puede leerse: "En esta calle vivió Paquita Rico, que nació en el Corral de la Perla, artista del pueblo, señora de la copla y reina María Mercedes... Por interpretar a una reina con la dignidad que se merece, la ciudad de Sevilla le dedica este azulejo como homenaje y reconocimiento".

Célebre por su elegante estilo interpretativo y por su hermosura, Ava Gardner llegó a decirle "usted sí que es guapa y no yo", según recordó la propia Paquita Rico en una entrevista concedida a la revista Diez Minutos en 2015.

En sus inicios, la influyeron Pastora Imperio y Estrellita Castro pero, sobre todo, Imperio Argentina, la artista que más admiraba y que más la marcó musicalmente. En el plano actoral, nunca ocultó su admiración por la madrileña Amparo Rivelles.

Hija de un pescadero de Triana, comenzó a cantar con diez años. Fueron decisivos su paso por la academia de Adelita Domingo y por la compañía de Pepe Pinto. Ingresó en el Ballet español del Marqués de Montemar, donde coincidió con su paisana y gran amiga Carmen Sevilla. Con ella y con Lola Flores interpretaría años después, en 1960, uno de los títulos más célebres del cine español: El balcón de la luna de Luis Saslavsky. Es célebre la anécdota de que en la cartelera el nombre de las tres se puso en aspa rotativa para evitar celos y complicaciones. Sin embargo, la actriz llegó a confesar que Lola Flores y Carmen Sevilla fueron sus grandes amigas, "hemos sido como hermanas las tres, éramos inseparables".

Paquita Rico fue descubierta por Florián Rey, que la dirigió en 1948 en su primera película, Brindis a Manolete, un gran éxito de la época rodado un año después de la muerte del torero y que lanzó su carrera cinematográfica, la cual combinaría siempre con su trayectoria como cantante folclórica.

Alcanzó un rotundo éxito europeo con Debla, la virgen gitana, seleccionada en 1951 por el Festival de Cannes, y protagonizó al año siguiente Luna de sangre, de Francisco Rovira Veleta. En 1954 rodó Malvaloca, según la obra de los Álvarez Quintero, protagonizando la célebre canción que da título a la película y que este domingo por la noche, impactados por la noticia del deceso, reproducían miles de españoles a través de Youtube. Suspiros de Triana y Curra Veleta fueron otros trabajos importantes para la gran pantalla.

Pero fue su interpretación de la reina María de las Mercedes de Orleáns y Borbón, la primera esposa de Alfonso XII, prematuramente fallecida, la que la consagró como la más discreta, refinada y dulce de las folclóricas de la época, como esa intérprete de grandes cualidades a la que la cámara adoraba. Este melodrama dirigido en 1958 por el argentino Luis César Amadori, ¿Dónde vas, Alfonso XII?, marcó la cima de su popularidad al igual que la de su amigo Vicente Parra, que interpretó al monarca.

Devota de la Esperanza de Triana y madrina de Lolita, Paquita Rico solía comentar que lamentaba no haber tenido hijos pero que, en cambio, siempre se había sentido muy querida y admirada. Se enamoró del torero Juan Ordóñez, Juan de la Palma, con el que se casó y cuyo suicidio marcó una de las páginas más oscuras de su biografía. Rehizo su vida sentimental con el comerciante canario Guillermo Arocha, su segundo marido.

La viudita naviera, en 1962, adaptación de la obra homónima de José María Pemán dirigida por Luis Marquina, le valió algunas de las mejores críticas de su carrera actoral. Entre las canciones que el público asociará siempre a su voz y su figura destacan El beso, el tema Adiós marinero que interpretaba en El balcón de la luna, la citada Malvaloca y, por supuesto, la triste historia de la hija de los Montpensier que narra el Romance de la Reina Mercedes compuesto en 1948 por Quintero, León y Quiroga y con cuyos acordes, sin duda, la guardarán en su memoria sus eternos admiradores, muchos de los cuales reivindicarán que una calle de Sevilla lleve su nombre. DEP
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La tragedia que Paquita Rico nunca pudo olvidar

Mensaje por Soyasí el Sáb 15 Jul 2017 - 19:56

La actriz, que ha muerto a los 87 años en Sevilla, siempre será recordada por su papel de la reina María de las Mercedes.

Perteneció Paquita Rico al triunvirato de las denominadas "folclóricas", que integraba junto a Lola Flores y Carmen Sevilla. Cada una con su personalísimo arte. En el caso que nos ocupa, debía su popularidad al cine donde, en buena parte de sus películas interpretaba coplas andaluzas. Sobre todo desde que protagonizara la más conocida de sus ellas, infinidad de veces emitida por televisión: ¿Dónde vas Alfonso XII?, donde formó una atractiva pareja con el galán valenciano Vicente Parra.



Fue también primera figura de aquellos espectáculos de variedades, cara al público, naturalmente. Intervino asimismo en algunas obras teatrales de corte clásico y dramático, con excelentes críticas. Y con respecto a otras artistas del mismo género musical, sorprendentemente no reunió demasiadas grabaciones discográficas. De las bandas sonoras de sus películas no se llevaron al disco buena parte de las coplas que interpretó. Sólo se editaron en vinilo, si acaso, la mitad de ellas, recuperándose en Cds. también muy pocas.

Francisca Rico Martínez vino al mundo en el sevillano barrio de Triana el 13 de octubre de 1929. A punto estaba, por tanto, de alcanzar los ochenta y ocho años. De una familia de cuatro hermanos en un modesto hogar en el que el padre trabajaba vendiendo por las calles marisco: camarones y bocas de la Isla en una canastilla cubierta con paños blancos llevada al brazo. La madre levaba y planchaba en algunas casas. Con esa humilde economía a Paquita no le quedó más remedio que ponerse con diez años a trabajar de niñera, cuidando niños de su vecindad. Claro que en cuanto escuchaba las notas de algún pianillo se ponía a cantar y a bailar, tras dejar al bebé en brazos de otra vecina para que siguiera acurrucado. Animaba algunos bautizos. Y, como su sueño de adolescente fue siempre parecerse a Estrellita Castro u otras artistas de relieve, fue a la academia de Adelita Domingo, para que la instruyera en sus primeras lecciones de canto y baile, pagándole diez pesetas semanales, que obtenía a su vez como aprendiza en una peluquería. Sus pasos siguientes la encaminaron a la radio, a uno de los habituales programas para noveles, donde la anunciaron como La Trianera de Bronce, lo que no le hizo gracia alguna a su padre, recriminándole que si es que sentía vergüenza para ser conocida como Paquita Rico. Y para no contrariar a su progenitor, así sería llamada para los restos.

Como puede suponerse, por razones evidentes, hemos de condensar su biografía artística, cuyos inicios fueron en la compañía del gran Pepe Pinto, aquel cantaor que popularizara lo de "Trigo limpio". Iba de telonera, pero cobrando diez duros diarios, lo que venía a ser igual que percibía en una semana peinando a las señoras. No obstante, una vida dura, en compañía de "la carabina", su madre, comiendo al día un solo bocadillo de chorizo y para dormir al raso en un cine de verano al concluir su actuación, para ahorrarse lo que les costaba una pensión. Entró a formar parte del Ballet del Marqués de Montemar, donde coincidió con su paisana Carmen Sevilla. Quien se la adelantó al radicarse en Madrid y luego la tuvo de realquilada en un piso semiesquina a la Gran Vía. Paquita Rico le llevaba un año de diferencia.


Era el año 1947 cuando ya pudo presentarse como futura estrella del espectáculo con canciones de Quintero, León y Quiroga, titulado "Pasodoble", donde la descubrió el afamado director cinematográfico Florián Rey, ya separado de Imperio Argentina, contratándola para su primera película, Brindis a Manolete. Sus primeros autógrafos los firmó con el dedo: no sabía escribir. Su salto como protagonista de la pantalla fue con Debla, la virgen gitana, junto al galán Alfredo Mayo, que se exhibió con éxito en el Festival de Cannes.

Firmó un contrato a cambio de dos millones de pesetas –un dineral, siendo una principiante entonces- para rodar un par de cintas. Y a partir de mediados los 50 es cuando ya se embala en el cine, y en 1958 es la primera actriz de La Tirana, donde velaba sus primeras armas en la pantalla una desconocida Nuria Espert. Pero el verdadero triunfo, como decíamos, lo obtendría inmediatamente después con el filme del argentino radicado en España Luis César Amadori ¿Dónde vas Alfonso XII?, historia almibarada del efímero matrimonio del Rey que recobró el trono de los Borbones, vacío desde el exilio en París de Isabel II, su madre, con su prima hermana María de las Mercedes, hija de los Duques de Montpensier, que sólo duró siete meses por una desafortunada enfermedad que no supieron descubrir a tiempo los médicos. Cierto que el argumento del filme estaba adobado con licencias de los guionistas, aunque se sirvieran de la más exacta biografía de la Soberana escrita por Ana María Sagrera, que les recomendamos a los interesados en el tema. Por cierto: en la banda sonora de la película no se incluyó la popular canción "Romance de la Reina Mercedes" que, estrenada por Conchita Martínez, pasó inadvertida hasta que la grabó Concha Piquer y, con el tiempo, también Paquita Rico.

Sus siguientes películas ya no tuvieron la misma importancia, aunque ella siempre destacara por su gran fotogenia y belleza, hasta la última que rodó en 1983. En teatro hay que citar su extraordinaria interpretación dramática en Bodas de sangre, que dirigió José Tamayo en el madrileño teatro de Bellas Artes en 1962, recibiendo clases de la veterana Cándida Losada. Paquita Rico también vivió un drama personal como la protagonista del drama lorquiano: su esposo, el banderillero Juan Ordóñez, se suicidó, víctima de una profunda depresión. Habían contraído matrimonio civil en Bogotá, el 9 de mayo de 1960. Cinco años más tarde, en un aciago día del mes de marzo, el hermano de Antonio Ordóñez (de la familia de la que descienden los actuales matadores Francisco y Cayetano Rivera) decidió quitarse la vida, ingiriendo unos barbitúricos.

El peor golpe de su vida


Leí la carta que le dejó a Paquita, quien tuvo a bien mostrármela entre sollozos. Estaba muy arrugada, de tanto releerla, con las letras corridas por las lágrimas vertidas sobre la tinta. La prensa de la época informó brevemente sobre el suceso. Paquita Rico sufrió el golpe más duro de su existencia y estuvo retirada algún tiempo. Fue el más importante productor de cine, Cesáreo González, quien la convenció para que volviera a un escenario. Y lo hizo a partir de 1965 con "Una estrella para todos", seguido de "Ella".

Calculamos que la actriz-cantante interpretó más de mil canciones en toda su carrera, entre apariciones teatrales, películas, galas y programas de televisión. Con el inicio del siglo XXI, salvo algunas apariciones en la pequeña pantalla, se fue retirado poco a poco, sin que anunciase su definitivo adiós al mundo artístico. Y eso que conservaba aún su bonita voz y su agraciada presencia. ¿Quién fue la más guapa de las folclóricas?, se han preguntado muchas veces los seguidores del género de la copla. Lo que supone una difícil respuesta, al ser la belleza, como se comprende, algo subjetivo. Pero insistimos en que fue probablemente quien mejor conquistó a una cámara de cine, en competencia con su gran amiga y compañera Carmen Sevilla. Paquita Rico se llevó siempre bien con todas sus colegas. No la escuché nunca hablar mal de nadie. Era discreta en su vida privada, lo que respetamos siempre los periodistas que gozamos de su amistad. Tan afable era que, cuando llamábamos por teléfono a su casa de la calle de Gutiérrez Solana, a espaldas del estadio Bernabéu, siempre atendía nuestras peticiones de entrevistas y nos citaba en su domicilio, cuando a lo mejor estaba en bata e incluso con rulos en el pelo, invitándonos a cenar en la intimidad de la cocina. Su piso era confortable, presidido en el salón principal por un precioso cuadro con su imagen, el mismo que aparecía en su película Debla, la virgen gitana.

Tenía una sobrina, Soledad Miranda, a la que ayudó cuanto pudo para que se diera conocer como actriz cinematográfica. Terminó rodando algunos filmes de terror, encontrando la muerte en un accidente de carretera en Portugal, junto a su esposo, que era del vecino país.

Segundas nupcias


Paquita Rico volvió a contraer segundas nupcias en los años 70 con un canario, Guillermo Arocha, que se dedicaba al despacho a gran escala de plátanos de su querida isla. Se conocieron en el teatro Maravillas, donde ella actuaba y tenía entre sus bailarines a un hermano de Guillermo. Recuerdo que los sorprendí en el aeropuerto de Barajas a punto de emprender un vuelo de viaje de novios y en la cafetería coincidimos con Antonio Ordóñez. El matador, que se iba a torear a alguna feria, al encontrarse con su antigua cuñada, la felicitó cariñosamente, deseándole más suerte de la que había tenido con su hermano Juan, el marido que se suicidó. Paquita vivió ya más tranquila con su nuevo esposo, a lo largo de más de treinta años. Enviudó de nuevo el 20 de septiembre de 2002. Y algún tiempo más tarde, ya retirada, optó por vender su vivienda madrileña para irse a vivir a su Sevilla del alma. Allí, en un edificio de varios pisos, convivía con sus familiares, a quien siempre ayudó generosa y desinteresadamente. Fue Paquita Rico una mujer adorable, muy querida en la profesión. Una artista popularísima, que jamás ejerció de diva. La sencillez era una constante en ella. Rubricada con una amplísima sonrisa, que acaba de apagarse para siempre.

Manuel Román

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