¿Quién traduce los títulos de las películas?

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¿Quién traduce los títulos de las películas?

Mensaje por HAROLD 3D el Jue 6 Oct 2016 - 12:20

¿Cómo se transformó 'Vampires Suck' en 'Híncame el diente'? ¿Habría triunfado 'El discurso del rey' titulándose 'El rey tartamudo'? Buscamos las claves de los bautizos más delirantes de la cartelera española.

Qué español es eso de mirar la paja en el ojo ajeno. Nosotros andábamos tan contentos cotejando los títulos latinoamericanos de los blockbusters de Hollywood, cuando nos dimos cuenta de que nuestra propia industria fílmica también tiene tela que cortar en lo que a bautizar filmes se trata. Porque, si Solo en casa (título original: Home Alone) se tituló Mi pobre angelito al otro lado del charco,por allá se parten de risa recordando que Ice Princess (La princesa de hielo) llegó a nuestros cines como Soñando, soñando… Triunfé patinando. Por ello, en CINEMANÍA nos preguntamos: ¿cómo, y por quiénes, se deciden los títulos españoles de películas de éxito?

“El caso de Soñando, soñando… se debe a que ya habíamos estrenado las dos entregas de Princesa por sorpresa: era una sobredosis de princesas”. Son palabras de Álvaro Curiel, director de marketing de Buena Vista International, la división de distribución de cine del emporio Disney. Según explica, en su empresa las traducciones ‘creativas’ de títulos son la excepción y no la norma: “Primero recibimos una sinopsis en inglés y el título original de la película: si este está basado en un libro o un cuento, optamos el título original. Y de no ser así, por una traducción literal, si la tiene”. Tratándose de productos como los de Disney, ligados muchas veces a franquicias internacionales, este sistema es el más inmediato (“Es como con los coches: antes, cada modelo tenía un nombre distinto según el país, y ahora todos se llaman igual”, comenta Álvaro). Pero, ¿qué ocurre cuando hay que colocar en el mercado títulos de atractivo menos evidente?

Pues que se recurre a la imaginación. “El discurso del rey estuvo a punto de titularse El rey tartamudo, pero decidimos apostar por lo conservador”, reconoce entre risas Gemma Ferrús, directora de marketing de la distribuidora DeAPlaneta. Afortunadamente para Colin Firth (y para el espectador), se optó por la traducción más aproximada del The King’s Speech original. Gemma nos explica que su sistema para rebautizar películas cuyo título original no admite una versión directa es el brainstorming o “tormenta de ideas”. En otras palabras: someter el nombre en cuestión a los ingenios del departamento de marketing, hasta que alguien da con el ideal. “Muchas veces”, precisa, “tenemos que encontrar el nuevo título sin haber visto la película original”. Con lo cual, prosigue, hay que buscar información sobre el filme donde la haya, bien en internet, bien observando cuidadosamente los tráilers.

Desde Hispano Foxfilm, Elena Vázquez reconoce también optar por el brainstorming cuando todo lo demás falla. Indicando, además, que no son sólo los responsables de publicidad quienes tienen la última palabra. “Una vez que encontramos un título, lo consensuamos con los departamentos de distribución y ventas; otras veces necesitamos la aprobación de la dirección internacional”, explica antes de puntualizar que “no hay directivas de fuera de la empresa”. Según comenta Elena, las películas que más guerra dan a la hora de rebautizarlas son “las precuelas: con El origen del Planeta de los Simios lo hemos pasado fatal, porque el original [Rise of the Planet of the Apes] tiene muchos significados, como ‘insurrección’ o ‘alzamiento”.

Otros puntos de conflicto, según Elena, son los títulos con juegos de palabras (“Noche y día, que fue muy criticado, era la versión más fiel posible de Knight and Day”) y, sobre todo, los títulos de ciertas comedias “orientadas a una audiencia joven, comercial”. Y lo dice una experta, porque Elena es la responsable de que Vampires Suck (Los vampiros apestan) llegase a la cartelera española como Híncame el diente. “Esa se me ocurrió a mí”, nos informa con buen humor. “La película es la que es, y necesitábamos un título que sirviera de banderín de enganche a la moda de los vampiros, al igual que sus creadores se habían apuntado al carro de Crepúsculo”.

Elena Vázquez aún no ocupaba su actual puesto de trabajo cuando un filme titulado Big Mommas (Señoras gordas) pasó a llamarse Esta abuela es un peligro, pero sí recuerda cómo su tercera parte (Big Mommas: Like Father, Like Son) adoptó el título de Esta abuela es mi padre. “Es una forma de orientarla a un público que busca comedias, y que era muy joven –o no había nacido aún- cuando se estrenó la primera parte”. Y es que, muchas veces, un título que puede parecernos extremadamente tonto tiene detrás un estudio de mercado. “Los americanos hacen estudios para todo”, nos dice Liliane Meric desde Universal Pictures, reconociendo que algunos títulos son seleccionados para atraer a un target comercial. “Hay algunos que no nos gustan”, reconoce Liliane. Eso sí, también añade que su forma habitual de rebautizar películas (de Despicable Me -¡Qué malo soy!- a Gru mi villano favorito, por ejemplo) es la tormenta de ideas. “Si podemos recurrir a una traducción literal, vamos a por ella”, resume.

Ahora bien: estamos de acuerdo en que, además de una dimensión comercial, las películas tienen una dimensión creativa. Y ahí es donde entra en juego la figura del traductor que adapta el guión a nuestra lengua. “En Alta Films contamos con una chica que prepara los subtítulos y los dossiers de prensa, y a la que recurrimos para encontrar títulos adecuados”, explica Myriam Rodríguez. Como distribuidora de tamaño mediano, la empresa que dirige Enrique González Macho no cobija el entramado de decisiones comerciales de las grandes majors, pero sí se enfrenta a otro tipo de presiones al bautizar sus productos. “A veces el título nos viene impuesto por la productora o la agencia de ventas: Nowhere Boy se quedó con el título en inglés porque no nos permitían usar el nombre de John Lennon”.

Elena Vázquez, que prepara ahora la promoción del reestreno de Star Wars en 3D, nos pone a la saga galáctica como ejemplo de un recurso que no falla: si ves que no hay forma de adaptar un título a la cartelera española, quédate con el original. “La primera película de la saga se estrenó en España como La guerra de las galaxias, pero con el tiempo los fans adoptaron el título en inglés porque es más potente, tiene más cuerpo”, recuerda. Y Myriam, de Alta Films, confirma que “si se trata de una película muy indie, destinada sólo a las salas de versión original, mantenemos el título en su idioma”. Eso sí: cuando todas estas medidas fallan, reconoce, hay que volver al consabido brainstorming.

Pese a todo lo ya dicho, un cambio de título puede ser a veces oportuno. Liliane Meric recuerda un caso muy especial: cómo el mismísimo Edgar Wright quedó encantado cuando su Shaun of the Dead (un juego de palabras entre el título original de Amanecer de los muertos y el nombre del protagonista) se convirtió en Zombies Party. “Ese caso es muy bonito, porque a Edgar le pareció un acierto total”, hasta el punto de usar el cartel español en una escena de Arma fatal, su siguiente filme. Claro que, a veces, la actitud del cineasta ayuda, y según reconoce Liliane (que charló con él en el pasado Festival de Sitges) el director de Scott Pilgrim contra el mundo es “un chico majísimo”.
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